¿Cuáles son los hábitos diarios que más dañan el cabello sin darnos cuenta?
El daño más común es progresivo, y viene de gestos que parecen inofensivos pero debilitan la fibra capilar día a día:
Calor sin protección: Usar plancha o secador sin protector térmico es como salir al sol sin bloqueador.
Agua muy caliente al lavar: Abre excesivamente la cutícula, dejando el cabello vulnerable y facilitando la pérdida de hidratación y color.
Cepillado brusco en mojado: Cuando el cabello está húmedo es más frágil. Forzar los nudos genera microquiebres.
Dormir sin protección: La fricción con la almohada (sobre todo en cabellos largos, rizados o teñidos) genera roce, frizz y rotura.
Pequeños cambios aquí, como usar agua tibia, un protector térmico, un peine de dientes anchos y un gorro de satén o una coleta suelta para dormir, pueden prevenir más daño que cualquier tratamiento correctivo.
